El pasado 26 de septiembre celebramos en Oviedo el Día del Socio de ASICAS. Y había buenas razones para hacerlo. Porque una asociación no vive solo de reuniones, proyectos, talleres o reivindicaciones. También necesita momentos para vernos sin prisas, en otros entornos, conocernos mejor y cuidar esos vínculos que hacen que ASICAS sea mucho más que una agenda de actividades.
La mañana comenzó con dos propuestas culturales: una visita al Museo de Bellas Artes de Asturias y otra al Museo Arqueológico de Asturias. Dos grupos, dos recorridos y una misma idea: salir de la rutina y disfrutar juntos de una mañana diferente.
Después llegó la foto para el recuerdo y, más tarde, la comida. Alrededor de la mesa hubo tiempo para hablar con calma, reencontrarnos, poner cara a personas que se han incorporado recientemente, contar cómo estamos y seguir conociéndonos fuera de los espacios habituales de la asociación.
Celebrar el Día del Socio tiene mucho sentido para ASICAS. Después de un ictus cambian muchas cosas, también las relaciones, el ocio y las oportunidades de participar en la vida social. Crear ocasiones para salir, encontrarse y sentirse parte de un grupo también forma parte de lo que queremos hacer como asociación.
Y sirve, además, para juntar en un mismo espacio a personas afectadas, familiares, voluntariado, socios y amigos. Personas con historias y circunstancias distintas, pero con algo en común: hacer de ASICAS un lugar donde encontrarse, ayudarse y seguir haciendo cosas juntos.
Pasamos un gran día.
Gracias a todas las personas que lo hicisteis posible.

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