El pasado 3 de octubre el CREDINE de Langreo celebramos la jornada «Acoger, comprender y acompañar después del ictus», una mañana pensada para personas afectadas y familias, con tiempo para preguntar, escuchar experiencias y hablar de muchas de las cosas que aparecen cuando termina el ingreso hospitalario.
La bienvenida institucional contó con Nerea Monroy, consejera de Derechos Sociales y Bienestar; Roberto García, alcalde de Langreo; M.ª Teresa Gutiérrez, directora del CREDINE; y Paula Rivero, presidenta de ASICAS.
Después llegó una de las intervenciones más cercanas de la mañana. Carmen Varela y Patricia Garmón, madre e hija, pusieron voz a muchas familias al hablar con claridad y emoción de la vuelta a casa y de cómo tuvieron que reorganizar su vida de una forma que nunca habían imaginado.
La primera mesa, «Del hospital a casa: respuestas para después del ictus», siguió precisamente ese recorrido. Participaron Carmen García-Cabo, neuróloga del HUCA; Jorge Areán, médico rehabilitador del HUCA; Pablo Pérez, médico de Familia y Comunitaria del Centro de Salud de Laviada; y Óscar Miranda, trabajador social y sociólogo de la Dirección de Salud Mental. La moderación corrió a cargo de Paula Rivero.
Los ponentes ofrecieron respuestas claras sobre señales de alarma, recuperación, rehabilitación, seguimiento desde Atención Primaria y acceso a ayudas y recursos sociales. El coloquio permitió además poner sobre la mesa dudas muy concretas, de esas que aparecen en el día a día de las familias.
Después del café llegó «La vivencia de cuidar y sostener», con Eduardo Romero, autor de Centímetro a centímetro, y Pedro Cabal, familiar cuidador. La conversación, moderada por el neurólogo Sergio Calleja, acercó dos formas distintas de mirar el cuidado: el trabajo cotidiano que exige cuidar y lo que ocurre cuando esas tareas forman parte, además, de una relación afectiva, familiar y de convivencia. Eduardo y Pedro hablaron de cansancio, cambios, vínculos, responsabilidad y de todo aquello que muchas veces cuesta poner en palabras.
La última intervención estuvo a cargo de Ígor Bombín, psicólogo y director de Reintegra, que habló sobre cómo un ictus puede cambiar la convivencia, las relaciones y los proyectos de vida, y sobre la importancia de comprender esos cambios para poder ayudar mejor sin olvidar a quien cuida.
La jornada estuvo conducida por Fernando Miranda, que fue enlazando los distintos bloques y facilitando que el programa mantuviera un ritmo ágil y cercano.
Y el cierre llegó con música. José Manuel Tejedor puso el final a la mañana con una actuación que permitió cambiar el tono, relajarse y terminar la jornada de otra manera.
Durante toda la mañana estuvieron también disponibles los carteles con el Cuestionario de Barreras de Participación, con el que ASICAS quiere conocer mejor qué dificultades encuentran las personas con secuelas de ictus para participar en la vida social y comunitaria.
La asistencia, las preguntas y las conversaciones que continuaron incluso durante las pausas confirmaron que después de un ictus siguen quedando muchas dudas, y hacen falta lugares donde poder plantearlas sin prisas y sin sentirse fuera de sitio.
Gracias a todas las personas que participaron, al CREDINE, a quienes colaboraron en la organización y, especialmente, a las personas afectadas y familias que llenaron la jornada de preguntas, experiencias y vida real.

Comentarios recientes